Hoy fue el inicio de mi primer día como asistente de Simón Guerra, primero me llamo a las cinco de la mañana para decirme que mi horario es más temprano que lo usual. Luego llegué a la oficina y criticó mi vestuario diciendo que parezco todo menos una mujer. Prácticamente, me obligó a colocarme el uniforme diminuto que utilizan las demás empleadas, consiste en una falda corta y una camisa ambos son de color azul y blanco. Durante la mañana la secretaria de Don Álvaro me enseñó a realizar algunos asuntos y como llevar una agenda, tuve que caminar veinte cuadras por su almuerzo y cuando regrese me dijo que ya no tenía hambre. Luego debí acompañarlo a hablar con un hombre muy extraño y me obligó a llevar su suéter durante todo el camino, ahora estoy afuera del departamento esperándolo.

