El Cóndor no deja de golpear a Mario, este intenta defenderse de sus puñetazos y patadas, pero él no le permite levantarse. —¡Quién mierda eres! —¡Maldito cerdo, nunca debiste tocarla! El desgraciado ríe con sus dientes ensangrentados —No sabes como disfrute cuando la hice mía, pero no recuerdas ¿verdad, Regina?. Es una pena, pequeña. —¡Cállate! —no logró dejar de llorar —No sé quién eres, pero ni matándome cambiarás que Regina fue mía. Yo fui su primer hombre y quien la hizo mujer, eso nunca lo olvidará. —Ya lo veremos—él se aleja y saca una navaja de su bolsillo —¡No Cóndor! —le suplico —No vale la pena este tipo —Tranquilo—es la primera vez que veo a Mario asustado tiene la misma expresión que yo he tenido estos años por su culpa, terror —No volverás a tocar a Regina ni a n

