Ian — Señora William no sé qué pretende – su tono fue frío – Pero eso no va a funcionar, usted vivió suficiente tiempo acá como para ser juzgada como ciudadana, no me importa las excusas que ponga, no tiene derecho a nada, sus cargos cada vez aumentan más, adulterio, asesinato, intento de homicidio. – hablo. — Su señoría, si me permite, no hay ninguna prueba que corrobore y el asesinato ni al intento de homicidio – Mateo se levantó. — Su señoría tenemos las pruebas y cómo comprobarlo, si me permite puedo llamar a mi siguiente testigo. Me quedé mirando a la jueza que afirmó lentamente y Mateo sonrió mientras que la miraba. — El demandante llama a declarar a Agatha Pennington – los murmullos comenzaron y miré a Roset que acababa de bajar al menos cinco colores. Las puertas abri

