Ian — Buenas tardes Megan ¿Cómo te has sentido? – señalo los asientos y ambos nos sentamos. — Bastante mejor, las náuseas se me han ido, pero sigo con mis hormonas un poco alteradas – ¿un poco? – Suelo pasar del llanto a la risa con facilidad y en ocasiones parezco una loca – me observó. — No voy a decir que estás loca – respondí tranquilo y ambas se rieron. – Es como firmar mi muerte. — Solo quería que dijeras, si era verdad o no – suspiró y la mire. — Cariño, yo no voy a decir que lo que dices es mentira – comencé – Si quieres mi opinión de cómo te veo, la puedo dar – miré a la doctora – Está comiendo mucho mejor, ahora tiene más apetito, no se le baja tanto la presión y por lo general a la mañana está mucho más alegre que en la tarde – sus ojos se abrieron – Quizás es por

