CAPÍTULO 26 A la mañana siguiente, Veronica no vio a Douglas en su cama, y tampoco lo vio por la casa. Había desaparecido, llevándose consigo la más mínima esperanza que Veronica tenía. Despertarse y ver las marcas de amor en su cuerpo y en la sábana la devastó. ¿Cómo podía reaccionar así ante un hombre que solo la veía como un valor material? No podía entenderse a sí misma. Cada vez que él se acercaba a ella, algo la empujaba hacia él de tal manera que no podía escapar hasta quedar totalmente rendida. Después de comer, se fue de nuevo a la playa y se quedó allí toda la mañana intentando escapar del detective y de sí misma. Sentada en una gran roca, contempló las olas rompiendo y deseó no haber estado nunca allí. Deseó no haber deseado nunca a Douglas, ni haber sido poseída por él. Una

