Capítulo Once Lawson volvió a meterse el teléfono en el bolsillo y extendió la mano, tirando de su cabello. La ira hirvió bajo su piel, y su lobo gruñó en su cabeza, instando a un cambio. Lawson hizo una revisión mental para ver si el Ravin seguía atado. La bestia rondaba justo debajo de la superficie de su piel todo el tiempo. Las tripas de Lawson se agitaron y amenazaron con dejar el desayuno cuando se dio cuenta de que estaba a un paso de Ravin. Gracias a los Dioses que todavía tenía el control de sus pensamientos y acciones, concluyó mientras resistía la demanda de su lobo. Miró a Liv y al instante notó el horror grabado en su rostro. "¿Qué?" espetó él. Fue más una demanda que una pregunta. "¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso después de lo que acabo de escuchar? ¿Cuál es exactamente tu p

