Miércoles. Día festivo. Valeria llevaba la mañana muy inquieta, su padre había quedado de llamarla en un rato y eso la traía nerviosa. Varios días sin poder dormir bien, cada vez que pensaba en lo que iba a pasar con Alaric y lo que sea que fuera a pasar iba a ser culpa de ella. Miró la pantalla de su móvil, Adrien estaba acostando a Mía. ¿Debía decírselo? —Listo, hagamos los planes. ¿Dónde quieres ir en nuestro aniversario?—Adrien se acercó a ella, miró como movía sus manos y se dio cuenta de lo inquieta que estaba.—Val, ¿pasa algo? —Yo…—¿tenía que decírselo? ¿Podría cargar con la responsabilidad de lo que le pasara a Alaric?—He hecho algo muy malo, Adrien.—dijo casi al borde del llanto. —¿Qué tan malo, Val? —Me tiene sin poder dormir y…no se me quita un dolor de cabeza desde ese

