Esperaba que mi madre por lo menos me defendiera, pero aquella defensa nunca llegó, mire indignada a mi madre y empecé a llorar, pero esta vez era del coraje, mi hermano no se comprendía que en realidad ambos indirectamente habíamos sido sacrificados por mis padres, pero él no estaba listo para aquella conversación. —Te vas Dalieth a tu habitación, tu hermano no está dentro de sus cabales, él no es así y mañana me pedirá disculpas, él no es como tú —dijo mi madre y sonreí —Claro que no es igual, es peor que yo, pero como es su preferido no dirá nada —respondí y me tomo del brazo fuertemente —¡Muchacha insolente! —dijo y endureció su agarre, así que solté un pequeño quejido y me soltó —Luego dices que yo soy el que irrespeto a mi mamá —hablo mi hermano —, Tú —señalo a mi hermana—, sí

