Luego de aquel desayuno decidimos ir a recoger a Argos a la casa de los padres de Jasper, cuando llegamos el cachorro se emocionó tanto que salto sobre nosotros. —Se ve que se han hecho querer muy rápido — dice Marta viniendo tras de Argos, estaba tan linda como siempre, no entendí como le hacía para verse tan joven a su edad. —Buenos días — saludé amable, mirándola con aprecio, yo ya no tenía aquel semblante serio con ella, digamos que se hacía querer con su forma de ser. —Buenos días querida — me responde con emoción, para luego dirigir la mirada Jasper quien se puso muy serio, cómo nunca antes, parecía que algo hubiera pasado entre ellos. —Buenos días hijo — saluda Marta con cierto temor, Jasper la observa con frialdad que me sentí muy incómoda con esta actitud, él nunca era así co

