Tranquila Mariana todo estará bien solo tienes que actuar, nada de esto es verdad ... vamos tu puedes, me repetía una y otra vez estás palabras para poder hacer las cosas bien y no cometer ningún error. Estaba al pie de las escaleras esperando a mi padre para que me llevará al altar, di un suspiro fuerte a modo de aburrimiento porque estaba demorando mucho y eso era algo que me estresaba rápidamente, quise ir en su búsqueda, pero antes de dar más de un paso su voz me detuvo. —Mariana — miró en su dirección y me quedo asombrada viendo al vestuario tan elegante y caro que traía encima suyo —¿pensabas escapar? —No — respondo de mala manera, no podía creer que fuera tan descarado de hacerme una pregunta cómo esa, aunque tenía un poco de logica por la situación en la que me encontraba. —Eso

