27

789 Palabras

Le contesté con sinceridad: —De nada, te ves muy bonita. Amelia, engreída, dijo con humor: —Lo sé, soy perfecta. No pude evitar reírme divertida. Pronto llegamos al evento y me sorprendió lo grande que era. En nuestra cultura, siempre había un motivo para celebrar, y la llegada del primo prodigio era una ocasión importante. Bajamos de la limusina, y Zahir se quedó en medio de nosotras dos mientras avanzábamos hacia el lugar. Algunas personas nos miraban con desaprobación, ya que no estaban acostumbradas a ver un matrimonio con dos mujeres. Esta práctica había quedado arraigada en el pasado y ahora era poco común. Sin embargo, nadie se atrevía a decirnos nada, ya que éramos prácticamente de la realeza. En un futuro, una de nosotras podría convertirse en sultana. Aunque era raro, era la

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR