Maya Estaba en el bar de mi padre, pero él no estaba, en su lugar se encontraba el chico ese nuevo atendiendo. Yo estaba sentada en la barra mientras me comía un cruasán, cuando entró Henry y se puso a mi lado. — Hola, guapa — me saludó y me dio un rápido beso en los labios. — Hola, Henry — le dije yo. Por suerte el camarero no nos ha visto. Miré para abajo y pegué un chillido al ver que Henry no llevaba pantalones. Espera. ¡Henry no lleva pantalones! La gente, alterada por mi reacción, mira hacia donde estamos nosotros y Henry parece darse cuenta. Mal asunto. — Hostia, parece que la gente nos mira — habla él orgulloso sonriendo nerviosamente de lado y observa inquieto a la gente. ¿Qué está mirando toda esta gente? No entiendo. Me observo a mi misma, y por lo que veo voy bien,

