Narra Luna. — ¡Suéltame, Suéltame!– le digo a este grandote que mide unos 3 metros, pero no me presta atención solo me lleva en su hombro muy rápido alejándome de Julius y la posibilidad de ayudarlo… —Por favor debemos volver— le digo desesperada, pero no me escucha y sigue corriendo, en una dirección extraña es como un lugar escondido entre rocas y después que pasamos ahí pude observar una pequeña cabaña y una mujer muy hermosa de piel pálida afuera, su rostro reflejaba dolor y sus ojos eran rojos intensos… –¡MADRE HAY QUE HUIR RÁPIDO!— es la primera vez es escucho la voz del fortachón y suena un poco más grave que la de connor. La mujer me observa detenidamente su rostro de ve consternado y preocupado —Ella es la hija de esa mujer ¿qué hace aquí?— pregunta ella con ira en sus ojos el ro

