Cuando Marjorie salió a toda prisa del evento benéfico, subió rápidamente a un taxi y dio la dirección de su casa. Mientras el taxi avanzaba, se secó las lágrimas falsas que había derramado frente a Dorian, fingiendo haber estado ofendida, afectada por sus palabras que aparentaban ser duras; no creyó que Dorian fuera a decir lo que realmente pasaba por su cabeza. Sin embargo, no podía negar que esa chispa en él le había gustado. Se quitó las gafas un segundo y sonrió, recordando la sorpresa en sus ojos. Sacó su teléfono y comenzó a investigar un poco más sobre Dorian en internet. Encontró poca información personal, solo datos sobre su empresa, su desempeño laboral y algunos méritos anuales que había ganado su compañía. Dejó la búsqueda, sabiendo que en la red no encontraría mucho más so

