Observé a Nathan fijamente por unos segundos, él me observó de la misma manera su expresión se volvió aún más severa mientras empezaba a acercarse a mi. —¿Quién fué? —preguntó en tono severo al acariciar mi mejilla lastimada. —Nathan que bueno que llegaste. Los dejaremos para que puedan hablar —Mi madre intervino otra vez para salvar a su esposo. —Carlos, al parecer las advertencias que te he dado no han sido suficientes —Mi padre se detuvo en su trayecto a la puerta, mientras Nathan seguía acariciando mi mejilla —La golpeaste, como vas a pagar eso. Mi padre agachó la cabeza sin saber qué responder y mi madre me dió miradas de advertencia, quería que lo defendiera, desvíe la mirada fijándome justo en Nathan, que me observaba con mucha atención, aquello me hizo sentir incómoda, lo mism

