—Puede que haya suministros—, dice Nate, acercándose a la cola. —Alimento. Agua. Fueron mantenidos en la parte trasera del avión—. —Estarán en la sección detrás de ella—, dijo Cade. Nate asiente. —Voy a revisar— Me vuelvo, sintiendo que debería mirar hacia el avión. Es pura suerte que no sea uno de nosotros con una rama de árbol atravesada por el pecho. La idea hace que mi respiración se acelere y, aunque quiero apoyar a Nate, no puedo hacerlo. No puedo mirar. Me alejo a trompicones para detenerme en un árbol a poca distancia. Coloco mi mano sobre el tronco, la corteza áspera debajo de mi palma me ayuda a conectarme. Una voz baja viene detrás de mí. —¿Estás bien, Genesis?— Darius se ha unido a mí. No sé cómo supo que me había marchado. —Puedo escuchar tu respiración—, dice a modo d

