Genesis Abro los ojos a la luz de la mañana y encuentro a Nate agachado frente a mí. Él sostiene un pequeño paquete de galletas con una vela candelita en equilibrio encima y me sonríe maniáticamente. Ha perdido la razón? Me obligo a sentarme. —¿Qué es esto?— —Es el décimo—, me dice. —Es tu decimoctavo cumpleaños—. Parpadeo sorprendida. —Me había olvidado por completo de mi cumpleaños—. —Felicitaciones—, dice Cade con su habitual sonrisa. —Parece que ahora eres un adulto—. Hay algo en sus palabras que me deja sin aliento. Un adulto. Un igual a los tres. Ya no es menor de edad. —Y tengo esto para más tarde—. Cade saca una de las botellas de champán en miniatura que había cogido del avión. No puedo evitar reírme. —Todavía no tengo veintiún años—. —Si estamos en algún lugar de la fron

