Thomas estaba saltando de la emoción, llamando la atención de todos, quienes miraban en dirección a Alessandro, quien no quitaba su mano de la cintura de Georgia. Para evitar que Thomas siguiera llamando la atención, la mujer, de manera astuta se arrodilló hasta estar a la altura del niño y le ofreció un billete de dólar. –Ve a comprar un algodón de azúcar, cariño, después de eso, iremos a la actividad de padres e hijos – le dijo, acariciándole la mejilla. Thomas abrazó a Georgia con fuerza – eres la mejor madre que cualquier niño podría tener – dijo complacido, Georgia era buena, lo trataba con amor, estaba al pendiente de él y además de eso, le daba dinero para que comprara dulces, ella era ¡Perfecta! Georgia sonrío al niño y entonces esperó hasta que él se fuera, cuando estuvo l

