ELEONOR No paro de pensar en el beso. Desde ayer en la noche que Admes me había besado, mi mente no dejaba de divagar en esos exquisitos labios, provocando una y otra vez que una ola de nervios atravesaran mi estómago. A pesar de no ser tan normal el hecho de besar a alguien que solo yo podía ver, había sido tan perfecto que mi pulso se aceleraba con rapidez. Admes era tan hermoso, que su imagen flotaba en mi cabeza, negándose a salir de ahí. Amaba su inocencia, y sus ganas de poder ser un humano. Pero debía de obligarme a dejar de pensar en él para así poder atender nuevamente mi vida cotidiana. Era lunes, y debía de volver a clases. —¡Eleonor! Prácticamente no había ni siquiera terminado de poner un pie dentro de la universidad, cuando había escuchado la potente voz de Milú, proveni

