ADMES Rogaba para que Acacia haya recibido mi mensaje; necesitaba hablar con aquella chica urgente. Mi mente aún divagaba en el sueño de Eleonor, aún no podía asimilar todo lo que había visto con solo haber tocado su frente en cuanto se había quedado profundamente dormida. Esas personas estaban siendo torturadas ahí; no sabía si Eleonor había sido capaz de ver sus rostros, o si solo lo había hecho yo por tener la vista más aguda, pero los había visto tras esas paredes de alumina y espuma metálica. Sus pupilas estaban dilatadas, sus manos sangraban, era como si habían estado expuestos a constantes descargas eléctricas. ¿Acaso todos ellos eran las anomalías que han desaparecido a través de los siglos? Si eso era así, ¿Cómo era posible que siguieran con vida? Pues a pesar de ser humanos d

