Kev se quedó completamente sorprendido, naturalidad con la cual hablaba Melo y Hugo como podía estar más de acuerdo con ella.
—Ya veo porque tienes está cara y te encuentras así de rara— dice tomando el picaporte para abrir la puerta.
Hugo la empuja hacía adelante tocando su espalda, Melo se queja pero avanza y logra agarrar el brazo de Kev—Lo siento, no quería decirte la verdad porque pensé — la interrumpe.
Se ríe en su cara y mueve su brazo para que no siga tocandolo —Pensaste que sería como los demás tipos que tuviste en tu vida, que te dejaría o me volvería loco, ¿verdad?—preguntó.
Melo ya no podía seguir siendo la misma mujer insegura y lleno de miedos. Habían pasado 3 años de Samuel, ya nada debía estar pendiente entre ellos y eso debía entender su cabeza. Su corazón volvía a latir con locura, no controlaba sus sentimientos al tenerlo cerca a Samuel y Kev sería el hombre que la salve de todo.
Negó con su cabeza varias veces, su desesperación era tan grande que no podía creerlo —No, no pensé en nosotros porque no quiero que esto sea un conflicto para los dos — comentó.
Hugo se hace hacia atrás, no quería meterse en esos problemas pero a la vez no dejaría que nadie vuelva a tratar mal a Melo. Se quedó mirandolos, Kev sale afuera y ella no sigue por atrás—Me tengo que ir porque no aguanto más— soltó mirándola.
Entrecierra sus ojos y se toca el pecho —¿No vamos hablar más de esto?— pregunto nerviosa.
Suspiró fuerte, se cruzó los brazos y miro hacía todos lados. Comprobó que el pasillo estaba vacío, ya nadie podía escuchar lo que ellos hablarán y pudo hacer dos pasos para acercarse a ella. La mira de arriba hacía abajo—Llevamos 3 años, nunca me hablaste de Samuel y menos de esto. Melo, ya no puedo confiar en ti y no se qué hacer — dice enojado.
Melo había tenido varias conversaciones con Hugo, nunca puso escucharlo y creía que mentirle a Kev sería la mejor estrategia que haría. Meses atrás había querido estar casada con ese hombre pero Samuel apareció en su vida para hacerle ver la realidad de que su amor era más fuerte y la culpa la mataba por dentro. Se quedó con una angustia, sus ojos se le llenaron de lágrimas y subió su mano para llegar hasta la mejilla de Kev—Por favor, no me hagas esto. Samuel no significa nada para mí, Kev— susurró.
Larga una carcajada —Me hice el idiota tanto que ahora no puedo más, ¿quieres casarte conmigo o soy parte de tu consuelo?— preguntó muy molesto sacando su mano de su mejilla.
Ese rechazo fue tan fuerte que Melo reaccionó, no podía hacer su vida en Madrid a un lado porque Samuel de la nada llego y casado. Melo no llegaría al paso de no estar casada con Kev y haría lo que fuese para que su vida marche como venía. Bajó y subió su cabeza—Quiero casarme contigo, mis planes a tu lado siguen igual y lo sabes, Kev— aseguro.
—Entonces vamos a casarnos en una semana.
Desde que Melo se cruzó con ese sujeto, ya la relación entre ellos no era la misma y la frialdad se podía percibir tan rápido. Kev sentía que Samuel le estaba robando a Melo, pudo notar lo extraña y como se miraban. No sé iba a detener hasta tenerla a su lado y de una forma más seria. Se quedó callada, traga saliva y lo observó—Hablemos en casa — le pidió.
—Hablemos acá— le ordenó.
Muerde su uña, escucho que la puerta de su oficina se abrió y Hugo salió, le mostró su celular —Tenemos que ir a la reunión de último momento— le dice agitado.
Frunce su ceño —¿Cómo? — preguntó.
La tironeo y le hace un gesto a Kev — Te la robo unas horas para temas de trabajo y después en casa hablan de lo personal, adiós — le informa.
Melo no pudo despedirse de Kev, observó mirando hacia atrás como él se iba y se resignaba. Hugo la mete en una de las oficinas, todo estaba apagado y no entendía que ocurría. La empuja bien hacia adentro y cierra la puerta—¿No teníamos una reunión? — preguntó.
Niega con su cabeza—Claro que no, necesitaba salvarte de esa incomoda conversación y sabes que hice bien — sostiene.
Melo sin pensarlo demasiado lo abrazo por el cuello, apoyo su cabeza en el pecho de su amigo y respiro su perfume cerrando sus ojos. Por dentro podía sentir como se encontraba a salvo y que nada le pasaría. Tomó un poco de distancia y lo miró—Gracias Hugo por esa ayuda — le susurró.
—Melo no estaré siempre para sacarte de esos aprietos y lo sabes, no puedes seguir así y menos con Kev — le aconsejó.
Mordió su labio inferior, se alejo y con sus manos tomó su cabeza, camino sin parar de un lado hacia el otro y hablaba por lo bajó. No se entendía que realmente quería decir y suspiró profundamente —¿Y qué debo hacer? — preguntó.
—Dejar las cosas en claro con Kev y con Samuel, no puedes hacer más que eso y dejarte en claro a ti que es lo que quieres — le ordenó viendo cómo su amiga seguía sin entenderlo.
Se detuvo a mirar a su amigo —Samuel está casado— dice sin darse cuenta y negó con su cabeza.
—¿Amas realmente a Samuel?— pregunto.