—Por qué no se hacen así las cosas, debes entender que ya tenemos cada uno su vida por separado y nuestros caminos están en otros sitios— le respondió. Antes de salir Samuel camino hacia ella —Te amare siempre, eso no lo cambia nadie —le aseguro. Melo hizo a un lado su rostro y cerro sus ojos —Lo siento— susurro. Los días avanzaron, su cabeza estaba en cualquier parte menos en el trabajo y eso lo frustraba cada vez más. Samuel ya no tenía lo mismo de antes, estaba sentado frente a sus ojos se mantenía sonriendo mientras envía mensajes a su esposa y recordó a Melo. Se odiaba por no poder haber tomado mejores decisiones sin enroscarse tanto en los comentarios de los demás y de cómo lo empujaron a que se casara. Miro hacia un costado, en la vereda de ese pequeño restaurante y se puso a

