Melo frunció su ceño de nuevo, no comprendia nada y como Hugo había llegado hasta Samuel. Hacía tres años que no se podían ni ver y ahora se hablaban a escondidas de Melo. Algo extraño ocurría y eso necesitaba saberlo ella para sacarse las dudas. —¿En qué momento te volviste tan amigo de Samuel? — pregunto. Hace que se siente en la silla, le sirve el desayuno y una vez que pudieron acomodarse bien. Sube sus codos sobre la mesa —No somos amigos pero creo que te hará bien volver al trabajo, estar ocupada— aseguro. Dejo de revolver el café con azúcar, soltó la cuchara—Entonces ahora también pensaras y sentirás por mí, increíble— exclama. Aquella ironía de Melo hacía que Hugo se moleste cada vez más. Abre sus brazos —Lo siento si me preocupo por ti — dice mirándola. —No es eso, lo que qui

