Hugo se puso entre los dos y con su mano apartó a Kev —Será mejor que lo dejes para mañana — le pidió. Frunció su ceño —¿Te meterás siempre entre Melo y yo? — pregunto con un tono molesto. —No, Kev pero hay momentos para hablar y Melo no está pasando por sus mejores días—sostiene. Hace lo que puede tomando del brazo a Melo, la pega a su cuerpo para protegerla —¿Te la llevarás?— preguntó mirando sus movimientos. Melo apoya su cabeza en el hombro de su amigo —Si, debo acostarla y prometo que mañana le pido que hable contigo— le aseguró. —Esta bien. Al día siguiente, se despertó en su cama con la misma ropa del día anterior y tocó su cabeza con las dos manos. Sentía que se le partía en mil pedazos su cabeza, se quería levantar pero el dolor se lo impedía y con muchas quejas saliendo

