LIAM Mi cabeza estaba proyectando lo que acabó de hacer. Me maldije; estaba rompiendo la única regla que tengo, cómo puede besar a una estudiante. La miré tantas veces, pensando que había sido producto de la imaginación mía. Esperaba un milagro. Pero no estaba ahí sentada todavía arriba de mi escritorio. Sus labios hinchados y su pecho subía y bajaba, haciendo que sus senos se mostraran más contra su ropa. «En qué deminio estaba pensando» En nada, solo estaba pensado en probar sus labios. Mentí. Pasé todo el puto fin de semana pensando en su llamada... «La gana que tengo de llevarlo a la cama y que me tomes como si al otro día me fuera a morir» Sus palabras se repetían en mi cabeza como una melodía. Volví a mirarla. — "Perdón por faltarle al respeto, no fue nada apropiado de mi par

