MAGDA Escuchaba una voz masculina que me hablaba, pero yo no podía centrarme en nada más que en Marco y lo que su traición me estaba haciendo. Gerald apareció en mi campo de visión y me hacia señas para que me calmara y respirar hondo, al parecer había olvidado hacer funcionar a mi cuerpo correctamente, cuando estuvo funcionando me soltó. Me temblaba todo el cuerpo y solo pensaba en matarlos a ambos. No debí preocuparme, él estaba de maravilla con alguna puta. —Fuera— fue lo único que le dije a voz en grito a Gérald, pero él no se movió, estaba estoico viendo la escena igual de perplejo que yo. —Dije fuera— hable de modo calmado. Una extraña calma recorriendo mi cuerpo, mientras mis ojos absorbian toda la escena. La ropa de Marco estaba desperdigada por todo el piso, creo que vi una

