Capítulo 1: “No tenías que reconocerme”

1505 Palabras
     No sé cómo pude cambiar de esa manera, dicen que el tiempo cura todo, pero para mí ha sido todo lo contrario, tener una actitud de mierda es normal en mi vida, pero arrastrar a los que quieres a ese espiral de sentimientos dañinos no es bueno. Decidí alejarme de ellos porque, qué tiene de bueno que tu familia vea en la mierda que te has convertido.      Esos son los sentimientos que me acompañan siempre que regreso a casa. Venir cada vez menos se ha hecho una costumbre.                                                                                      Toco el timbre de la casa de mis padres por segunda vez. Jhoel mi hermano menor abre la puerta y cuando me ve se abalanza hacia mí.      —Trimensssssss, volviste te extrañe mucho — dijo abrazándome —. No te dejaré ir esta vez.      Siempre que vengo ellos actúan como si siempre estuvieran conmigo, sé que se sienten mal al no estar conmigo. Pero algunas cosas son inevitables y mas cuando eres una persona fría y sin corazón.      Pero el tiempo cambia a las personas y yo no soy la excepción.       Después de estar un rato con mis dos hermanos y mis padres, subo a mi habitación, para dejar la maleta en la cama y me recuesto en  esta. Observo la pintura que realice hace una año en el techo de la habitación, este represente quien en realidad soy. Kali en todo su esplendor.      Sentir la paz de esta casa es una de las cosas que aprecio de venir aquí, pero a veces es mejor llorar en silencio la ausencia de la distancia. Porque la ausencia definitiva es más dolorosa.      Siento unos ruidos al otro lado de la puerta, cuando abro me encuentro a Will al otro lado.      —Voy a un bar con unos amigos, te vienes —sugirió un poco vacilante. Su expresión me dio un poco de riza, pues para ser el mayor de los tres, pareciera que yo fuera mayor que el cuándo se dirige a mí.      —Se que doy miedo, pero no es para tanto —Y estalló en risas al ver su cara, las carcajadas brotan con mayor intensidad al ver que se sonroja.      —Venga, dime si vas que ellos están afuera.      —Está bien, déjame coger las llaves del coche —Le digo con expresión divertida.      —Si tengo un Chevrolet Camaro de 1969, es tener solo un coche, digamos que yo no tengo —comentó mientras bajábamos las escaleras para dirigirnos a la cochera —. Pero lo que sí quiero saber es cómo demonios lo compraste con el sueldo de una criminóloga —Me encojo de hombros para responder lo siguiente.      —Sabes que no solo me dedico a eso —aclaró, y en ese instante llegamos a donde están los coches aparcados.        Veo que los amigos de Will están buenísimos la gran mayoría, aunque cuando me refiero a la mayoría me refiero a tres, que son los que están charlando amenamente entre ellos, esperando que nosotros bajemos.      Mientras nos vamos acercando, veo que reconozco a uno de ellos y automáticamente me doy la vuelta y mi hermano se detiene —Qué pasa —preguntó con una expresión de preocupación en su cara.      —Nada, pero recordé que no me he maquillado, así que adelántate con tus amigos —Le explico con calma —. Will —Llamo antes de que continúe.      —Si.      —Envíame la dirección del bar, voy a ir en mi coche.      El me mira ceñudo y solo asiente. Ahora si volteo hacia la casa para volver adentro, cuando por fin puedo respirar de nuevo, empiezo a romperme la cabeza, ¿Qué hace él aquí? ¿Cómo conoce a mi hermano? ¿Tendrán algún negocio juntos y yo no lo es? ¿no creo que mi hermano sea capaz de relacionarse con ellos? ¿pero y si solo está aquí como una persona normal, intentando olvidar lo que es, queriendo escapar del mundo que elegimos? Aunque se podría decir que mi familia no es la mas normal de todas      Cuando siento que estoy llegando al extremo de la paranoia, recuerdo que no debo de actuar sin pensar y no debo juzgar sin conocer. Aunque a él lo conozca muy bien,      Así que decido maquillar mi cara de forma que sea más difícil reconocerme, paso el lápiz de ojos por encima de mis ojos canela, el color de mis ojos es muy particular, por lo que me pongo lentes de contactos grises. dejo mi cabello rizado suelo, es casi nula posibilidad de que me reconozca así, no acostumbro a llevar mi pelo suelto.      Reviso mi celular para ver si Will me mando la ubicación y efectivamente esta hay.      Bajó trotando las escaleras y me subí a mi coche, para dirigirme hacia el bar. En el camino prendo la radio, me pregunto porque diablos decidieron ir a uno de los bares más lejanos que hay en la ciudad. En la radio suena Say something de Cristina y es una de mis favoritas desde que estoy aquí.      Todo el transcurso me lo paso cantando canciones de Sia y Rihanna.      Llegó y estacionó a una cuadra del bar, porque siempre que se arman peleas en los lugares que voy, es mi auto quien terminar la pelea, creo que Dios odia mi auto, pero es comprensible que me odie, porque él tiene que sufrir tanto, en fin. Le mandó un mensaje a mi hermano para que venga por mí a la entrada.      Después de esperar unos cinco minutos que me parecieron una eternidad, veo que el cruza la entrada mirando hacia todos los lados en mi busca, agito la mano para que me vea, me hace señas para que me acerque y así lo hago.      —Yo creí que ya no vendrías —dijo a la vez que se me tomaba de la mano y traspasamos la entrada—. Hubiera preferido que vinieras como estabas —Comenta Will      Frunzo el ceño en señal de no entenderlo—. Voy a tener que romper algunas caras esta noche, si te ves así —dice señalando mi atuendo y mi cara—. Aunque debo admitir que te ves muy guapa —Le muestro una sonrisa inocente.       —Pero no es para tanto, solo me cambie un poco —Veo que nos acercamos a una mesa donde hay unos cuatro chicos y dos chicas— Y ojo que siempre he sido guapa —Will solo ríe.      —Mensa, estos son mis amigos, Alex —dice y señala a un rubio alto y con unos ojos encantadores—. Dix —señaló al moreno de ojos verdes—. Dhamon y Gael —Añadió señalando a un moreno fuerte e imponente, de ojos grises como mis lentes de contacto y a un castaño muy mono.      —Y estas son Micaela y Des —señaló a una pelirroja y otra morena, la primera me sonríe y la segunda me mira de arriba a abajo con cara de, me acabo de comer un limón, la miro y alzo una de mis cejas.      —Un gusto conocerlos chicos, soy Tris para los amigos de mi hermana y para los que no —aviso mirando a Des—. Trimens —digo y le estrechó las manos a cada uno.      —Veo que tu hermanita si tiene actitud Will —dijo divertido el que creo que es Dix.      —Me guardo la suya y se quedó sin nada, eso demuestra lo buen hermano que es —añado divertida mirando a Will, el cual me mira mal y yo río por lo bajo.      Dicen que es mejor tener al enemigo cerca, y cuando le dirijo una mirada a Dhamon este me mira y sonríe, me acerco a él y me siento a su derecha, ya que su izquierda está ocupada por Des.      —No sabía que Will tenía una hermana —comenta mientras me mira—. ¿Y lo más sorprendente es que me parece tan familiar? —reveló haciendo que me tense unos cinco segundos, para luego dirigirle una de mis más grandes sonrisas, una cargada de nerviosismo.      —Y yo no sabía que tenía nuevos amigos, porque no los conozco a ninguno —explicó refiriéndome a todos.      —Pero no contestaste mi pregunta, ¿nos conocemos de algún lado? —Pero qué insistente el niño.      —No lo creo, al menos yo nunca te he visto —digo mirándolo a los ojos, una cosa que he aprendido estos años es que para que una persona crea en tu mentira, debes mirarlo directo a los ojos y hablar con seguridad.       Pero recuerdo algo en ese momento, Dhamon no es su nombre o eso creo, he oído que lo han llamado Dexter, pero de esos dos creo que su verdadero nombre sería Dhamon, porque en ese mundo nadie utiliza su nombre real, ni siquiera yo, si no estaría perdida.       —Creíste que podría olvidar tan rápido ese lunar en forma de estrella que tienes en el cuello —dice de lo más provocativo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR