Llegamos a la habitación y nos quedamos dormidos abrazados, me despierta la alarma del despertador, él no está en la cama, me levanto, me aseo y voy hasta la cocina a tomar café donde lo encuentro, ha preparado unos deliciosos hot cakes con frutas, no puedo evitar sonreír de oreja a oreja. — Ven a desayunar, siéntate — dice sin detenerse. — ¿Cómo es que siempre te levantas tan temprano a cocinar? — pregunto un poco curiosa. — Es un hábito, aquí tienes, ¿café o zumo de naranja? — coloca un plato con deliciosos hot cakes frente a mí. — Café, por favor — lo miro impresionada. — Estaré fuera unos días, debo solucionar unas cosas del trabajo, te dejaré el auto, así podrás ir donde quieras sin preocuparte — se sienta junto a mí a desayunar. — No hace falta, sabes que tengo la motocicleta y

