Déjame secar tu cabello

1408 Palabras
Después de un rato de calmar a Vale, regresa Mikeila y nos dice que la policía al fin se ha llevado a Marco  detenido a la estación de policía, nos ofreció dormir en su departamento y tras deliberar durante un rato, hemos decidido aceptar su propuesta, no sabemos de lo que es capaz un tipo como él, recogemos un poco nuestras cosas y subimos con Mikeila hasta su departamento, nos pide que usemos pantuflas dentro, es increíble cómo un hombre puede ser tan ordenado, su gusto es bastante minimalista, muebles blancos y negros, una gran alfombra negra, que cubre la mayor parte del piso de la habitación, bastante relajante, justo lo que necesitamos, no sé lo que habría ocurrido si él no hubiese estado allí con nosotras!. — Síganme, les mostraré sus habitaciones chicas — Ambas lo seguimos, pensé que ambas dormiríamos en la misma habitación. Entramos en la primera habitación, una cama matrimonial, con sábanas y colcha blanca, una alfombra blanca en el piso y paredes blancas con algunos cuadros de lagos y el mar. — Esta será la habitación de Valerie, Julia, tú sígueme para mostrarte la tuya — Dubitativa miro a Vale y su expresión es de "no quiero dormir sola". —Creo que lo mejor será que nosotras nos quedemos en la misma habitación, Vale todavía está muy nerviosa por lo que pasó y me gustaría quedarme a dormir con ella, además, no queremos molestar más de lo que ya lo hemos hecho— Su mirada es de comprensión. — Está bien, en esta puerta encontrarán el armario, allí pueden guardar las cosas que trajeron, en esta puerta de la derecha encontrarán el baño, dentro del baño hay un pequeño armario donde encontrarán lo necesario para asearse, si necesitan algo más, yo estoy en la puerta del fondo, solo tienen que tocar la puerta, ese es mi estudio, por ahora las dejo para que se pongan cómodas y puedan descansar. — Jamás imaginé que este tipo de raro pasara a ser tan amable y cálido con nosotras. —¿Te gusta? — Vale me saca de mis pensamientos con esa extraña pregunta. —¿Quién? — Intento disimular. —Mikeila, por poco se te sale la baba cuando se iba. — dice cruzándose de brazos. — No puede ser! Se dio cuenta!— Pienso para mis adentros. —Estás imaginando cosas — Pongo los ojos en blanco. — Ya es hora de que dejes ir lo que pasó y te des una oportunidad de ser feliz, ¿acaso le has contado a Aleve la verdad? — Otra vez esta conversación. — No es el momento ni el lugar para tener esta conversación, lo mejor será ir a dormir, mañana tenemos que levantarnos temprano para irnos a Italia — digo para cambiar el tema, no quiero hablar de esto. — No puedes evitar esta conversación por siempre, alguna vez tendrás que hablarlo con alguien, no puedes vivir así el resto de tu vida — Pongo los ojos en blanco y me voy al baño, necesito una ducha relajante. - Salgo del baño en una bata de baño con una toalla enrollada en mi cabeza, voy en busca de la cocina, quisiera un poco de té, me encuentro con Mikeila que estaba justamente preparando té para él. —¿Ya se quedó dormida? — Comienzo a arrepentirme de mi mal hábito de no vestirme en seguida me baño, ¡qué vergüenza que me vea en estas fachas!. — Si, disculpa, no sabía que estarías aquí, iré a cambiarme y vuelvo — Sé que estoy como una manzana, huyo lo más rápido que puedo hacia la habitación, busco mi pijama —Julia, recuerda comprar otro tipo de pijamas, ya eres una mujer adulta!.— me digo a mi misma y salgo con mi pijama de unicornio a la cocina nuevamente y encuentro a Mikeila con 2 tazas de un té que huele delicioso esperándome. —Te preparé un poco de..— Casi se atraganta cuando me vio, su expresión es complicada, ¡sé que en cualquier momento explotará en una carcajada! —¡Adelante, puedes reírte, estoy bastante acostumbrada! — Digo poniendo los ojos en blanco. — No iba a reírme, no esperaba que a alguien como tú le gustaran los unicornios pero ¡te ves adorable! —dice sonriendo. — Já! Alguien dele un Oscar por su excelente actuación, casi me la creí— Pienso mientras sonrío sarcástica. —¿Y qué tipo de pijamas se supone que usa alguien como yo? — ¡No puede ser! Ya estoy siendo explosiva otra vez, ¡Cálmate!. —Pues no pensé que te gustaran los unicornios, vamos, bebe tu té, se va a enfriar  — ¡No sé cómo puede hablar con tanta tranquilidad!. —¿De qué es el té? — Pregunto para cambiar el tema. —Son hojas de brusnika(1), bébelo, lo traje de Rusia, es bastante delicioso — Doy un sorbo con un poco de desconfianza y ¡vaya sorpresa! ¡Es exquisito!. —Gracias, es delicioso — digo saboreando mis labios con la mirada perdida. —No permitas que las palabras de un tipo ebrio te hagan daño — Dice mirándome con ternura. —¡Sabía que terminaría hablando sobre eso!— Me digo a mi misma. —No me afectan, no sé de qué hablas — Miento descaradamente, sé que él me vio llorando pero ¡no quiero hablar de esto con él!. —Está bien!, ¿irás a Italia?— Dice y toma otro sorbo de su té. —Si, ya tenemos los pasajes, nos iremos en la mañana así que no te molestaremos mucho tiempo — digo y su expresión se vuelve complicada. —No me molestan en absoluto.— Dice cruzando las piernas. —Muchas gracias por el té, estuvo delicioso, ahora iré a dormir— digo y me levanto para irme.  —Será mejor me mantenga alejada de él— me repito. —No duermas con el cabello mojado, podrías enfermarte, ven, te ayudaré a secarlo, es una costumbre en mi país — dice y se levanta también. —No creo que sea necesario, no traje mi secador y no creo que tengas uno, así que mejor iré a dormir— intento evadirlo. —Ven, en el baño principal tengo uno, espérame en la sala — Se va y unos minutos después regresa con un secador en la mano, vaya, ¡es toda una caja de sorpresas!. —Siéntate ahí, yo secaré tu cabello — Siento cómo cuidadosamente toma de mi cabello y enciende el secador, siento sus dedos rozar mi cuello y no puedo evitar estremecerme, siento mis párpados muy pesados, es muy relajante su tacto y sin darme cuenta me he quedado dormida. - Abro los ojos lentamente y me doy cuenta que no estoy en la habitación con Valerie, esta habitación es completamente diferente, las paredes son un tono gris pálido, la cama con sábanas oscuras y muy suaves, espera! ¡Esta parece ser la habitación de Mikeila!, ¿Qué demonios estoy haciendo yo aquí?!  Me levanto como alma que lleva el demonio buscando a Mikeila para encararlo y lo encuentro dormido en el sillón, espera, él durmió aquí y yo en su cama? ¡Mierda! ¡Casi la he liado! —Disculpa, ¿te he despertado? — Digo apenada al ver que abre sus ojos. —No, descuida, ya es mi hora de levantarme, ¿ya despertó Valerie? — Dios mío, ¡¿cómo puede alguien verse tan bien así de soñoliento?!. —No, creo que aún sigue dormida, si quieres ve a lavarte la cara, yo haré desayuno para todos — Miento, ordenaré algo, ¡se me da fatal la cocina!. —Vale, gracias, en la nevera está anotado el número de un buen restaurante para desayunos — ¡Me ha leído la mente! Voy a la cocina y en efecto, es el restaurante de croissants deliciosos, pido algunos, para los 3, jugo, café y ensalada de frutas. Unos minutos mas tarde aparece una desarreglada Valerie y Mikeila, suena la puerta y es el repartidor con nuestro desayuno, el desayuno transcurre muy tranquilo, Valerie de repente dice alguna impertinencia pero eso se ha vuelto más normal de lo que me gustaría admitir. - Después del desayuno, Vale y yo nos preparamos para irnos al aeropuerto, hemos acordado comprar lo que necesitemos allá, no queremos ir hasta mi departamento después de lo que pasó anoche.    
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