Un nuevo día comienza, voy al trabajo, decido pasar por la casa de Cloé y esta vez se viene conmigo, vamos juntas al café y comenzamos a trabajar, todo transcurre normal hasta que al café llega el mismo tipo del centro comercial. — No sabía que trabajabas aquí —dice sonriendo. — ¿Qué ´le puedo servir? — pregunto con sonrisa falsa y fingiendo que no lo conozco. — Está bien, estás trabajando, me gustaría un café expreso doble y un croissant dulce, por favor.— Tomo la orden y me retiro. Voy a entregar el pedido a las chicas en la barra y Cloé se me acerca. — ¿Ese cliente te incomodó?, ¿quieres que termine de atenderlo por ti? — dice tocando mi hombro. — Un poco, ¿harías eso por mí? — pregunto con mirada de cachorro. — ¡Claro que sí, tonta!, yo me encargo.— Dice guiñándome un ojo. — ¡

