Capítulo 129. Soy un enviado de tu hermano

1095 Palabras

La reunión termina unas horas más tarde. Martín sale de la oficina acompañado de su secretario privado. —¿Ese hombre ya nos espera en el lugar acordado? —pregunta en voz baja mientras entra a la camioneta. —Así es señor. Ya está en el punto de encuentro, recibí un mensaje suyo hace unos minutos. Martín asiente y ambos se dirigen hacia la hacienda Arrabal donde un hombre los espera. No es extraño que él vaya ahí. Con la celebración por el nacimiento de Gaspar Arrabal, muchos van de visita para compartir con el jefe. Unos minutos después llegan hasta la casa principal y tras la distracción de los presentes, caminan hasta una zona oculta donde el contacto lo espera. Martín se pone al lado del hombre y sin mediar palabras, saca dos fajos de billetes de su bolsillo y los coloca en su mano.

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