ELIZABETH Pasó un mes después del caos hasta que llegó el día de mi cumpleaños número veintiuno. Que prácticamente es hoy. Todo lo que pasó hace un mes no fue más que sufrimiento y caos pero, extrañamente después de eso, nos envolvió una reconfortante paz y tranquilidad. Algo que, después de todas las repercusiones, necesitábamos. Fue como un respiro profundo a todas las situaciones dolorosas. Desde entonces han pasado muchas cosas: por fin me decidí a seguir asistiendo a las citas con el médico. Dijo que estoy en un gran avance —aunque fue peligroso haberme descuidado al principio—, pero que por suerte todo está bien; no hay señales de nuevos tumores ni nada, y mi cabello natural creció un poco. Y me encontré cuestionándome si ya era mejor deshacerme de las extensiones. También, h

