"Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes." *Narra Alissa* —Alissa... tus ojos... —susurró Airan, su voz cargada de confusión y miedo. Dio un paso hacia mí, pero yo ya no era yo. Detrás de él, sus hombres liberaban a mi padre y hermanos de las cuerdas que los mantenían atrapados. Yo, sin embargo, me mantenía de pie, inmóvil, con la sangre aún goteando de mis manos. —No dejes que se acerque, él no es bueno —dijo una voz en mi mente. No era Layka. No era mi loba. Era… mi propia voz. Pero distorsionada. Más oscura. Más rota. —No te acerques —le gruñí, la amenaza brotando de lo más profundo de mi pecho. —Mofletitos... soy yo, soy Airan —intentó con ternura, acercando una mano hacia mi brazo. Apenas sus dedos r

