"No existe peor ciego que el que ya vio y decide volver a cerrar los ojos" *NARRA ALISSA* Después de otro agotador día en la cárcel, también conocida como instituto, salí por la puerta principal junto a Kenia, con quien había pasado la mayor parte del día entre clases, risas y quejas existenciales. —Mira, ahí está Airan —comentó, señalando con la cabeza hacia el aparcamiento. Alcé la vista y lo vi apoyado despreocupadamente en una moto negra. Llevaba una chaqueta de cuero que realzaba aún más su cuerpo fuerte y esa sonrisa ladeada que parecía hecha para meterse en problemas… o para provocarlos. «Qué sexy…» —suspiró mi loba. «Cállate. Tampoco es para tanto.» —le respondí con fastidio. «Sí que lo es. No te mientas.» «Bueno... puede que un poco.» «¿Solo un poco?» «¡Me estás distra

