Capítulo 21 Cae la noche más hermosa y divina que pudo existir. Y no lo digo por observar un cielo estrellado y sentir la temperatura del clima tan cálida, tan reconfortante. Sino porque, era la primera noche que tenía un poco de esperanza en mi alma condenada a la eternidad. Bajo por las escaleras, ya lista para salir por primera vez después de tanto tiempo encerrada. Llevo un collar de perlas alrededor de mi cuello, unas sandalias bajas con tiras que se atan sobre mis gemelos y un vestido floreado con tonos pasteles. Este tiene cintas finas en mis hombros y es ajustado al cuerpo. Por suerte me cubre el trasero lo suficiente como para no generar una escena que no quiero protagonizar. Mi cabello ondulado y del tono de una noche sin estrellas, cae como cascada sobre mis hombros. Lo

