Había cierto rubor en sus mejillas y su mirada se apartaba de la mía, se levantó para ir al baño y yo me quedé en el sofá de la sala. No pude aguantar ahí sentada y me levante en dirección adónde Andrés había ido, desde afuera pude escuchar que se estaba masturbando para aliviar la erección que le provoque. Por impulso abrí la puerta y lo encontré con su m*****o en su mano, me miró sorprendido y se ocultó rápidamente. — ¿Rea que haces? Vete de aquí — me miró sonrojado — una vez que resuelva esto voy a ir donde estás, pero en estos momentos no es conveniente que me acerqué a ti, ya que no sé de lo que soy capaz mientras te tengo a la orilla. Aunque mi cuerpo estaba resentido por la manera que Diego me había tomado, algo dentro de mí me decía que deseaba estar con Andrés porque así lo dese

