Parece que los miedos de la pareja están por materializarse, él príncipe se levanta primero y sonríe al ver la manera tan resplandeciente en que su mujer está descansando a su lado, en su lecho matrimonial, se levanta con cuidado pues aunque lo intenta su horario biológico está diseñado para levantarlo antes de que él sol aparezca, adora asomarse por la ventana y ver el pequeño sol de otoño salir, ha empezado a hacer frío con lo cual sus ropas evidentemente han cambiado pero la anotación de aquel detalle cabe pues extraña el sol de el verano pues le hubiera encantado ver a su mujer usar uno de esos vestidos de embarazadas que dejar ver la bonita forma de su vientre pero en este caso no sucederá y solo ver aquellos detalles en la intimidad de su hogar, le hubiera encantado poder presumir de

