Día 5- 7 de Noviembre 1986 Necesitaba salir y pensar en otra cosa, sino me volvería loco. Entonces lo hice, salí a manejar bicicleta esa tarde y me encontré con unos viejos amigos en el parque. Entre esos estaba Max, el chico por el que me enviaron al internado. No esperaba verlo ahí, jugando fútbol con Tobías, Erick y los demás. Detuvieron el juego al verme. -Hey Lucas. – Me abrazó Tobías, quién solía ser uno de mis amigos de la escuela. - ¿Cuándo llegaste? - Ayer apenas. -Hasta que te dejaron libre. Creímos que volverías como sacerdote de allá. –Me saludó Erick con la mano, otro compañero. También me saludaron los demás. Por último lo hizo Max. Pensé que también me daría la mano como los demás, pero me abrazó. Se sintió muy extraño, todo en él parecía tan lejano. Hacía tanto que

