Deneb Bettencourt se encontraba parada frente al imponente espejo, su reflejo mostraba a una mujer radiante y llena de dicha. Vestida con un despampanante vestido de novia, sus ojos grises brillaban de emoción mientras su suegra Lena y su adorada abuela Nana velaban por retocar su perfecto peinado. Era un momento único, una boda simbólica en la que finalmente el amor estaba presente de ambas partes. Era diferente a aquel día en que se casó con Harry, esta vez había verdad y amor latiendo en sus corazones. Las mujeres a su alrededor no pudieron evitar admirar su belleza, y no dudaron en expresarlo. —¡Te ves hermosa, querida! —exclamó Lena con una sonrisa de orgullo. Nana asintió emocionada, mientras acariciaba con ternura el rostro de su nieta. Deneb, llena de felicidad, las abrazó a ambas

