Agnese. He dedicado cada segundo de este retiro a consentirlos, especialmente hoy, que el aire vibra con una energía distinta. Es el día de Patrick y Richard, y los gemelos mayores parecen decididos a devorar cada instante de su celebración. No han querido separarse de nosotras ni un milímetro, formando una guardia de honor constante, hasta que finalmente permitieron que Ágata se retirara para supervisar el banquete. Yo, por mi parte, me encargué de que la decoración transformara la villa en un escenario de ensueño, aunque lograr que Richard soltara mi mano para dejarme trabajar fue una tarea casi imposible. Ahora, bajo el sol que empieza a descender, siento cómo Richard desliza un dedo lento y posesivo por los bordes de mi bikini. Es una pieza diminuta, de un blanco inmaculado que contr

