NARRA JULIANA. Mire hacía alrededor, todas mis compañeras me miraban igual de sorprendidas que yo… Esto no podía estar pasando, me rehusaba a irme, me negaba a que esto terminara así, al menos no después de haber trabajado como lo había hecho. Me levanté de la cama en pijamas ignorando las reglas de no salir sin el hábito de nuestras habitaciones y corrí tras Eva, quien se sorprendió al verme de esa forma. Realmente poco me importaba lo que sucediera, ya que, ¿Qué es lo que podía hacerme? ¿Acaso se atrevería a echarme de nuevo?. –Eso no es justo–acusé apuntándole con el dedo, estaba furiosa y mal dormida, lo cual era una mala combinación para mí. Pude notar su molestia, aún desde donde estaba parada, ella me tomó con fuerza del brazo y me giro hacia la puerta de la cocina. –El trato

