NARRA JULIANA. Desperté a mitad de la noche miré el reloj y eran las 03 AM me había quedado dormida, prácticamente corrí hacia su habitación. Mi espalda dolía, mis pies ardían y mis manos aún temblaban de todo el trabajo que había tenido que hacer a lo largo del día. Mi cabeza me dolía demasiado el hecho de haber estado todo el día escuchando las burlas de mis compañeras y todo aquel sacrificio, toda aquella humillación a la que me había sometido todo el día tomó sentido cuando abrí su puerta y la vi allí esperándome. –Creí que no vendrías – dijo ella con voz triste, sus ojos estaban rojos, tal vez había llorado y aquello no me gustaba. –Tranquila, ¿Cómo no iba a venir? – pregunte acercándome rápidamente a ella y abrazándola. –Es que te trate tan mal, y –comenzó a decir ella –Tranquil

