Alberto se rascó la cabeza y se justificó diciendo: — Te aseguro que hago mi esfuerzo mi amigo, pero aparecen a veces unas hembras, que para que te digo, son fenomenales y no me queda de otra que responder, soy hombre, entiende. — Eso no es de hombre, es por sinvergüenza, llegará un día en que adquieran una enfermedad y entonces tengas que lamentar haber llevado una vida licenciosa. En ese momento llegó el abogado y éste fue presentado a Alberto, éste sería a quién vería Denise presencialmente como el inversor, Jonathan ya había hecho los arreglos, salió antes de que ésta apareciera y dejó todo listo osea el proceso de negociación. Ta solo unos minutos después ella hizo su entrada y de una vez, sin saludar, preguntó: —Me pareció ver al padre de Maitane salir de acá, venía en el auto

