Maitane salió fortalecida en su confianza, su pequeña estaría bien, fue a hacer lo que había dicho y más tarde estaba con su pequeña conversando, ya Alberto se había ido a casa, al ver a Andrea fuera de peligro. La niña le preguntaba a su mamá: — Mamita; ¿Dónde vive Dios? Viniste rápido de donde él vive. — Mi niña hermosa, él está en todas partes, es un ser poderoso, tiene esa facultad. — Entonces ¿por qué saliste?— preguntó Andrea. Maitane sonrió ante la astucia de su pequeña. —Porque quería hablar a solas con Él, cuándo tu desees hablar con Dios y decirle cosas que solo él escuche, puedes buscar un lugar o también decirlo en tu pensamiento, yo preferí salir para estar más relajada. — Está bien mamita, yo entiendo, ¿ya podemos ir a casa?— dijo Andrea con dulzura — Debemos es

