Si todos hubieran podido ver por un pequeño agujero como se comportaba Selena, quizás le hubieran dado la razón a la mujer, actuaba fuera de sí con aquella risa malévola, además de una mirada extraña y llena de maldad. Buscó para ordenar un poco el lugar y después se acostó en un gran sofá para planificar su vida ahora que no tenía a los niños estorbando. Respiró a sus anchas, por fin su sueño de ser libre, sin ataduras molestas lo iba a vivir sin remordimientos. Al final Maitane le había resultado útil, más al confirmar que tenía el corazón de mantequilla como su padre, luego se quedó pensando unos instantes a modo de reflexión y habló para si misma. «Las veces que ésta muchacha me ha venido a ver, siempre está muy bien arreglada, además de portar buenas joyas; ¿será que está sacá

