AINARA Me encontraba en un estado de negación total, que todo lo que me dijo lo tomé como un insulto, yo no necesitaba ayuda. Necesitaba estar con él y me dolía no poder hacerlo. Me senté en uno de los tantos asientos del hospital y recordé cuando fui a ver el cuerpo de Jason. –¿Está segura señorita? – me preguntó el forense y yo asentí. Destaparon el cuerpo y vi su rostro. Siempre escuché que decían que cuando uno muere parece estar dormido, pero no es así. Cuando uno muere se nota que está muerto, no durmiendo. Sus pestañas rubias descansaban, al igual que sus parpados. Su cabello regado por su frente, tapando el hueco de la bala. Observé sus tatuajes, en específico el tatuaje del cuello, era una rosa, me acerqué un poco y vi con letras cursivas mi nombre, ¿en qué momento se lo había

