AINARA –Vamos, Chris, mueve alguna pieza– protestaba mientras mi hermanastro seguía pensando que pieza del ajedrez mover. –Oh, por favor, dame tiempo– decía pensativo–. Vale, mi caballo. –Muerte segura– dije, al mismo tiempo que movía mi alfil en dirección a su rey, y así, señores y señoras, gané. –No me jodas, ¿es en serio? Has tenido ventaja, nunca me ha gustado jugar esto– dijo a regañadientes. –Excusas cariño–dije sonriendo. En ese momento sonó el timbre de la casa, escuchamos voces y ambos salimos al recibidor, y me di con la sorpresa al ver al visitante que acaba de llegar, era Hanna. –Señorita Ainara, la buscan– dijo nuestra cocinera. –Necesito hablar contigo– dijo sin más, manteniéndome la mirada fija. –Vayamos a mi habitación– dije dubitativa, empezamos a caminar escalera

