Feliz Día del Padre.

2255 Palabras

—Debiste llamarme cuando estabas en el hospital —se quejó Aria. —En este momento me estás estresando mucho —me quejé yo. —Lo siento —abrió los ojos, asustada y luego me habló más tranquila—. Prometo no hacerlo de nuevo. Camille, no debes de llorar demasiado fuerte porque la tía Livvy no se siente bien ¿Entendido? Pero Camille seguía plácidamente dormida en su silla montable y no escuchó realmente a su mamá. Me quedé en casa de Elena dos días, pero no quería depender de ella, de sus cuidados y su compañía, así que le pedí a Aria que fuera para acompañarme a casa porque me daba miedo ir sola por la calle. Esa tarde llegó en taxi con Camille en su silla y me ayudó a recoger todas mis cosas, en realidad, ella lo hizo todo mientras me obligó a quedarme sentada a escuchar el por qué debí

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