6 meses después. Fui madre desde que me enteré que estaba embarazada y decidí continuar mi embarazo, al inicio pensé que podría hacerlo sola fácilmente, pero cuando me mudé a Mont-Tremblant y me enfrenté a la terrible soledad me di cuenta de que la maternidad no era color de rosa. Era un constante sube y baja de inseguridades y preocupaciones; todo el tiempo me preocupaba no estar haciendo lo correcto, no comprar lo que un bebé recién nacido podría utilizar, no cuidarme lo suficiente y no ser buena madre en un futuro; además, los cambios en mi cuerpo tenían más peso del que pensé, los kilos aumentaban en la báscula cada semana y aunque sabía que era normal y estaba bien, no paraba de pensar en que la figura que tenía jamás regresaría, o la forma de mis pechos, las mejillas más abultadas q

