La pequeña piedrita salió rodando del jardín hasta detenerse en la mitad del camino igual que muchas otras que yacían desperdigadas ahí. Ady miraba aburrida el lugar en busca de una nueva piedrita que patear. Cher, estaba concentrada en su celular sin siquiera fijarse en la molestia de su amiga. Llevaban casi media hora esperando afuera de la casa de Raff. Habían salido temprano de casa para poder iniciar la búsqueda de la dichosa gema, pero habían encontrado un somnoliento Raff que con suerte recordaba su nombre. Después de afirmar que sus padres no estaban y prometer que no tardaría en salir, había vuelto a su casa dejando a las dos chicas afuera. Por suerte el día no estaba frío y el sol había salido desde temprano secando el rocío. —Se quejan de que las mujeres nos demoramos pero ello

